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Para el frío

Bufanda de ochos

Cuando Migue me vio tejiendo estos zapatos para su hermana, allá por el verano, me pidió otros para él. Le tejí unos zapatos, pero también le prometí un gorro y una bufanda.

Empecé a tejer la bufanda a finales de septiembre y pronto estuvo terminada, incluso llegué a hormarla y todo. Después empecé con el gorro y cuando me quedaba poco para terminar, me quedé sin lana. Esta lana es merino superwash que compré en Persones Llanes, pero no sé en qué estaba pensando que compré sólo dos ovillos. Cuando fui a darme cuenta de que no tendría bastante, ya no les quedaban más ovillos, así que tuve que deshacer la bufanda hasta que tuve suficiente lana para terminar el gorro y después volver a rehacer la bufanda.

Aquí he seguido mi propio patrón. El cuerpo del gorro y de la bufanda es un punto de elastico de 2x2, cruzando cada tres vueltas en la parte del derecho. También le hice un enrejado con ochos para alegrarlo un poquito. Es un patrón bastante sencillo, aunque si tengo tiempo, lo publicaré en mi blog de patrones, que lo tengo muy abandonado. De todas formas, la inspiración la saqué de este patrón de knitting daily.

Melancolia

Al final, el gorro ha tenido mucho éxito y Migue lo lleva cada día al cole. No sale de casa sin él. Sin embargo la bufanda ha tenido menos éxito. Se la puse un par de veces en Navidad y ya no ha querido volver a ponersela. Dice que le pica, que es la excusa que usa para no ponerse algo que no le gusta. Yo tampoco he querido insistir demasiado, porque como decía Gila, la bufanda es la prenda que las madres le ponen a los hijos cuando a ellas le da frío :)

No digas noche de Amos Oz

Lo primero que me llamó la atención de este libro es que está narrado a dos voces. Cuenta la historia de una pareja que vive en un pequeño pueblo de Israel. Sin duda, lo más interesante del libro es la diferencia que existe entre lo que cada uno vive en la misma situación. Este es un tema que siempre me ha llamado la atención. Es curioso como observando todos lo mismo le damos diferentes interpretaciones.

La vida de Teo y Noa es una vida como la de cualquier otra pareja. Con sus altibajos y su monotonía. La sensación general que te queda al terminar de leer es de espesura, unas vidas tristes y grises, en las que todo cambia para que todo siga igual. Los personajes se dejan llevar por el día a día, sufriendo de vez en cuando algún terremoto que lo trastoca todo, pero poco a poco todo vuelve a lo normalidad. Los personajes parecen estar siempre al borde del abismo, de la quiebra, pero al final se reponen para continuar la vida de todos los días.

Casi todos los autores que suelo leer o son europeos o americanos, con los cuales tenemos un fondo cultural común. Al leer este libro notas que falta algo de conocimiento del trasfondo del país en el que se desarrolla. Aunque todos los días estamos escuchando sobre el conflicto existente en Israel, apenas sabemos nada de lo que opinan sus habitantes, de cómo viven.

Definitivamente es un libro recomendable, aunque triste. También parece que le ha gustado a Ignacio y en este foro.

Conjunto para el hospital

Conjunto para el hospital

Antes de que naciera Sara quería tejerle un gorrito, unas manoplas y unos calcetines para que estuviera conjuntada en el hospital. No quería que en sus primeras horas, cuando más fotos le hicimos estuviera con un gorrito cutre del hospital.

Buscando, buscando me enamoré del Vine Lace Baby Hat. No era el típico gorrito de recién nacido con esos calados. Con Pure Wool DK de Rowan en color fucsia empecé a tejer y como soy muy perezosa, no hice una muestra para comprobar la tensión. Así que fui tejiendo, comparando con otro gorro que tenía de Migue y al final quedó muy grande. La verdad es que antes de que naciera Sara no me podía imaginar lo pequeñita que iba a ser. Me costó bastante la coronilla, porque me equivocaba al contar los puntos y tuve que deshacerla al menos tres veces. Tejer embarazada de ocho meses a las tantas de la noche no ayuda demasiado a los calados. Pero al final quedó a mi gusto. No importa que le quede grande, el año que viene le estará genial.

Para los calcetines usé este patrón encontrado a través de Clementine's Shoes. Para ser los primeros calcetines que he tejido en mi vida, quedaron bastante bien. El patrón era demasiado grande para un recién nacido con la lana que tenía, así que tuve que ir modificandolo. Aún así, también le quedaron grandes cuando nació. Sin embargo, ya le quedan bien (incluso un poco pequeños) y de todo el conjunto, ha sido lo que más he usado, de ahí que en la foto se le vean algunas bolillas.

Los bebés cuando nacen tienen unas uñas muy afiladas, que no se pueden cortar hasta que cumplen un mes aproximadamente. Pero durante los primeros días se arañan ellos mismos al mover las manos. Cuando nació Migue esto no lo sabía, así que le pusimos unos calcetines en las manos. No quería que esto le pasara a Sara, así que le tejí unas manoplas. No seguí ningún patrón en concreto, aunque usé como inspiración estos que le tejió Alison a su niña. Monté unos cuantos puntos y tejí en redondo unas vueltas de elástico. Después seguí a punto liso hasta que me pareció suficiente y al final decrecí durante algunas vueltas. Los puntos que me quedaron los remallé.

Al final el gorro y los calcetines quedaron grandes, la manoplas se las puse y le duraron cinco minutos puestas, porque a Sara le agobia mucho que le tapen las manos. Así que Sara estuvo sus primeros días con un gorro que le hicieron las enfermeras y unos calcetines que compré a última hora. No importa, porque supongo que al final lo usaré todo.

50 libros al año

Este año voy muy retrasada con eso que me gusta a mí de repasar lo que fue el 2007, pero aunque sea un poco tarde, aquí va el resumen de mis lecturas de este año.

Un año más me pongo como meta leer, al menos cincuenta libros. Este año pasado tampoco lo conseguí, pero como siempre digo, es más importante el camino que el destino. Es dificil leer tantos libros porque tengo muy poco tiempo y muchas aficiones. Tejer y ver la tele se llevan la mayor parte de mi tiempo libre. Los libros de este año son:

Además de estos tengo pendientes reseñar dos más: No digas noche de Amos Oz y La fiebre del heno de Stanislaw Lem que acabé hace poco. Incluso con esos dos, no ha sido un año demasiado prolífico. Ahora estoy leyendo más, porque me paso muchísimo tiempo sentada, dandole de mamar a Sara y aprovecho para leer.

No sé si es que me he vuelto demasiado quisquillosa, pero encuentro demasiados libros que no me han gustado. Tal vez el tener tan poco tiempo hace que me vuelva demasiado exigente. Tampoco ayuda que muchos de los libros que he leido no los he escogido yo directamente, si no que han sido regalos o era lo que tenía más a mano para leer. Estoy bastante perdida en cuanto libros se refiere, así que si tienes un libro que te haya gustado, acepto sugerencias.

Mi propia navidad

Girnalda navideña

Los que me conocen estarán esperando mi post de "odio la navidad" de cada año. De hecho, si navegas por los archivos podrás encontrar unos cuantos. Pero este año está siendo diferente. Me he quitado el estres que conlleva estas fiestas y he decidido que nadie mayor de quince años tendrá regalo. Así me he ahorrado interminables horas de atasco y de dar vueltas por una ciudad abarratoda sin saber qué comprar. Con el tiempo que he ganado me he podido dedicar a hacer otras cosas más interesantes. Y por primera vez en muchos años, estoy disfrutando del ambiente navideño. Entre las cosas que hemos hecho Migue y yo están:

Cuentas Para el cole nos pidieron decoración navideña, así que entre Migue y yo hicimos una girnalda con árboles de navidad. Cada árbol está decorado de una forma. Aunque yo le ayudé y recorté las formas, el trabajo duro lo ha hecho él. Lo pasamos muy bien decorandolos, aunque al final ya se estaba aburriendo. Recorté doce árboles y la girnalda al final sólo tiene cuatro. Los restantes quedaran para el año que viene.

Galletas de canela Hicimos galletas de canela. A Migue le encanta cocinar y desde que compré los cortapastas estaba dándome la lata para usarlos. Las galletas estaban buenísimas. Es una receta super sencilla que encontré en uno de mis libros de cocina. Seguro que repetiremos algún día.

Decorando el árbol Y decoramos el árbol. Sí, este año incluso tenemos árbol. Es un árbol cutre de plástico de los chinos, pero es nuestro árbol. Tengo planeado hacer algunos adornos como estos de jojoebi o estos de Bella Dia, aunque mis preferidos sin duda son estos patines propuestos por Meg

Bella Dia está posteando un calendario de adviento en el que cada día recomienda un libro y una actividad. Hasta ahora hemos hecho un copo de nieve, aunque con poco éxito porque aunque a Migue le encanta recortar, no puede recortar tanto papeles juntos. También hicimos una tarjeta con pop-up de un árbol de navidad, que tuvo mucho éxito, aunque no hay foto.

Me lo paso tan bien haciendo estas manualidades con Migue, que para el año que viene me estoy planteando hacer incluso un calendario de adviento. Intento ser realista y no agobiarme queriendo hacer más cosas de las que puedo, ya que todo esto se en franjas de dos horas, entre toma y toma de Sara. Ya estoy deseando que sea más grande para que pueda participar también.

Este año sí que me parece una feliz navidad.

Sara

Sara

Sara nació el domingo pasado. Cuando yo era pequeña, me regalaron el libro Nacida en domingo de Gudrun Mebs y en él se afirmaba que los nacidos en domingo tenían mucha suerte. Espero que sea verdad para Sara y tenga una vida feliz y completa.

Sara es una niña preciosa, increiblemente tranquila. Apenas nos ha alterado la rutina, y excepto los ratitos en los que hay que darle de mamar, se pasa el día durmiendo. Incluso he tenido tiempo para tejer durante esta semana.

Clementine's baby kimono

Una de las cosas que me quedó por terminar antes de que naciera fue su chaqueta. La hice usando el patrón de la Clementine's Baby Kimono, aunque modificandola para que se pareciera al Wrap Cardigan de Six and a half stitches. Usé lana de Rowan, la Pure Wool DK, de la que me he quedado enamorada. Es realmente suave y agradable de tejer.

Al final no me ha quedado tan bien como debiera, ya que, como siempre interpreté el patrón e incluí algunas modificaciones. En vez de tejer primero el delantero más grande, incrementé los puntos para la segunda parte del delantero con un montaje provisional, ya que no sabía muy bien lo ancho que tenía que ser. Pero al seguir tejiendo, los puntos salieron desplazados y se nota perfectamente el corte. También me confundí al contar los puntos necesarios y las rayas de la espalda no coinciden con las de los delanteros.

Pero estos problemas no tienen la menor importancia. Como Sara es tan preciosa, cuando la lleva puesta no puedes darte cuenta de eso. Aún le queda un poco grande, pero dentro de un mes le quedará perfecta. Mientras estaba tejiendola, no me podía imaginar lo pequeña que sería y casi todo lo que le he tejido le queda grande. Ahora que ya ha nacido hay otro problema y es calcular cómo será de grande cuando termines de tejerle una prenda :)

I'm Muzzy, big Muzzy

Clementine's cardi

La lana para esta chaqueta fue producto de una compra compulsiva en las rebajas de Persones Llanes allá por agosto. Me gustó el color, y no me di cuenta de que la lana era tan peludita. También es suavita y fácil de tejer, así que en menos de un mes tenía la chaqueta terminada, lo cual, para mí, es todo un record. Más teniendo en cuenta que tuve que deshacer dos veces las mangas hasta que quedaron bien y el delantero una vez por que me faltaba lana.

Baby, I'm ready to go

La idea de esta chaqueta es que me sirviera como una especie de bata para estar en el hospital. Al ser tan abrigada y peluda no estoy segura de que vaya a servir para eso. Elegí un patrón sencillo y me inspiré en este de Clementine's shoes. Como no me fio demasiado de mis habilidades cosiendo, tejí la espalda hasta los hombros, en vez de hasta la mitad. También hice las mangas un pelín más anchas y con algo de forma para no andar metiendolas por todos lados. Al ser una chaqueta de andar por casa, tenía que ser además, práctica. Además, en vez de punto de elástico como indica el patrón, le hice un filo de punto de arroz y la tejí con punto liso.

Los hombros los cosí con grafting para que no se me quedara un costurón y para las mangas usé esta técnica que encontré en el knitty, después de tener que descoserlas porque quedaban fatal. La verdad es que con este tipo de costura ganaron mucho las mangas.

Aún no sé cómo queda, porque con mi barrigón actual no me cruza. Aún así, me la he puesto un par de días que ha apretado un poquito el frío. Es bastante cómoda y abrigadita, además de suave. Mientras la hormaba tenía que tener que cuidado con Migue, porque se subía encima a acariciarla. Cuando tenga tiempo, dentro de un año o dos ;), estoy pensando en comprar otra lana más sobria y repetir el patrón. Seguro que queda preciosa.

Tengo que reconocer que nunca me han gustado los libros de aventuras. Cuando tenía quince años más o menos nos obligaron a leer en clase "El faro del fin del mundo" de Julio Verne y aún hoy lo recuerdo como uno de los libros más aburridos que he leido nunca. Pero de este libro tenía buenas referencias. Lo recomienda Daurmith y también he visto que le gusta a Livia, o por lo menos a su peludita. También lo recomienda Arturo Pérez Reverte aunque de este último me fio menos. Me gustó mucho la película así que pensé que sin duda sería un mejor lectura.

Efectivamente, no me ha defraudado. A pesar de que por momentos se hace durillo de leer si no eres un marino avezado, la historia te engancha y te ves navegando con Aubrey, queriendo asaltar cualquier barco que se encuentre a tiro. No entiendo nada de barcos, pero la lectura da una sensación de realidad tremenda.

Es un acierto la elección de los personajes protagonistas: por un lado, el visceral capitán Aubrey, deseoso batallas donde alcanzar la gloria y por el otro, el doctor Maturin, ciéntifico y mucho más racional. Maturin le sirve a O'Brian para explicarnos al simple humano cómo es un barco y qué partes tiene, para que luego no nos perdamos tanto.

En fin, que me ha gustado bastante y que sin duda, seguiré leyendo la serie en cuanto tenga la oportunidad.

Guarda pañuelos

Guarda pañuelos

La verdad es que no tengo muy claro para qué puede servir un guarda pañuelos. Pero desde que ví este que hizo Siona se me metió entre ceja y ceja hacer uno. Al final no ha sido uno si no dos y si no sirven para otra cosa, pueden servir como una carterita para guardar cualquier cosa. Como estos son para regalar, estoy pensando en hacer uno para mí para guardar las agujas de doble punta, que siempre anda perdidas por ahí.

Estos han sido sencillisimos de tejer. Es un rectángulo de punto liso y en cada extremo le he tejido unas vueltas de punto de elástico. Después lo he doblado y cosido para darles forma. Al final me decidí también a ponerle un forro de tela, porque estas cosas pequeñas ganan muchísimo con el forro. Y además, resultan más prácticas porque no se te escapan las cosa que guarden dentro por los agujeros del tejido.

Tenía la idea de poner una margarita en el verde y una nube en el azul, como en el de Siona. Pero la nube no funcionaba y al final han sido margaritas para todos. En estos detalles son en los que gasto más tiempo. No se me da demasiado bien dibujar y tengo que andar buscando imágenes en Google para inspirarme. Al final no han quedado mal del todo.

Hormando

Hormando

Una de las tareas más agradecidas a la hora de tejer es la de hormar las piezas antes de coserlas. También es una de las que más odio. Si encima estás con un barriga de treinta y siete semanas y no te queda más remedio que hacerlo en el suelo, mientras un niño de dos años y medio te llama insistentemente, se convierte en un suplicio. A pesar de eso, ahí estan mis últimos proyectos, hormandose.

Estoy intentando terminar un todos los proyectos que tengo a medias antes de que nazca Sara, aunque también quiero dejar algo empezado para coger en los breves momentos que me deje libres. Por eso apenas tengo tiempo de escribir por aquí, ni de contestar comentarios y mucho menos, traducir patrones. También sé que debo un montón de correos a gente que me importa. Lo siento. Lo cierto es que me cuesta concentrarme en cualquier cosa.

A pesar de eso, me encanta recibir comentarios y en los ratos perdidos (mientras espero a que se duerma Migue o mientras almuerzo) intento leer mis blogs favoritos. Esto me hace estar más conectada con el mundo y no sentirme tan aislada en estos momentos en los que lo único que me apetece es hacerme un ovillo y olvidarme de que afuera brilla el sol. Tenedme un poquito de paciencia.