January 16th, 2008
Antes de que naciera Sara quería tejerle un gorrito, unas manoplas y unos calcetines para que estuviera conjuntada en el hospital. No quería que en sus primeras horas, cuando más fotos le hicimos estuviera con un gorrito cutre del hospital.
Buscando, buscando me enamoré del Vine Lace Baby Hat. No era el típico gorrito de recién nacido con esos calados. Con Pure Wool DK de Rowan en color fucsia empecé a tejer y como soy muy perezosa, no hice una muestra para comprobar la tensión. Así que fui tejiendo, comparando con otro gorro que tenía de Migue y al final quedó muy grande. La verdad es que antes de que naciera Sara no me podía imaginar lo pequeñita que iba a ser. Me costó bastante la coronilla, porque me equivocaba al contar los puntos y tuve que deshacerla al menos tres veces. Tejer embarazada de ocho meses a las tantas de la noche no ayuda demasiado a los calados. Pero al final quedó a mi gusto. No importa que le quede grande, el año que viene le estará genial.
Para los calcetines usé este patrón encontrado a través de Clementine's Shoes. Para ser los primeros calcetines que he tejido en mi vida, quedaron bastante bien. El patrón era demasiado grande para un recién nacido con la lana que tenía, así que tuve que ir modificandolo. Aún así, también le quedaron grandes cuando nació. Sin embargo, ya le quedan bien (incluso un poco pequeños) y de todo el conjunto, ha sido lo que más he usado, de ahí que en la foto se le vean algunas bolillas.
Los bebés cuando nacen tienen unas uñas muy afiladas, que no se pueden cortar hasta que cumplen un mes aproximadamente. Pero durante los primeros días se arañan ellos mismos al mover las manos. Cuando nació Migue esto no lo sabía, así que le pusimos unos calcetines en las manos. No quería que esto le pasara a Sara, así que le tejí unas manoplas. No seguí ningún patrón en concreto, aunque usé como inspiración estos que le tejió Alison a su niña. Monté unos cuantos puntos y tejí en redondo unas vueltas de elástico. Después seguí a punto liso hasta que me pareció suficiente y al final decrecí durante algunas vueltas. Los puntos que me quedaron los remallé.
Al final el gorro y los calcetines quedaron grandes, la manoplas se las puse y le duraron cinco minutos puestas, porque a Sara le agobia mucho que le tapen las manos. Así que Sara estuvo sus primeros días con un gorro que le hicieron las enfermeras y unos calcetines que compré a última hora. No importa, porque supongo que al final lo usaré todo.
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