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Sin palabras

Colores


Últimamente no me siento demasiado cómoda con las palabras, me encuentro mucho más agusto con las imágenes, así que si a alguien le interesa saber de mi vida, pasense por mi flickr. Espero recuperar la voz pronto.

Una y otra vez

Saartje"s Booties revisited

No suelo tejer siguiendo un patrón casi nunca, y mucho menos suelo tejer un patrón más de una vez. Pero es que las Saartje's Booties son justo los zapatos que andaba buscando para mi niña. Aunque parecen zapatos, no lo son, pero tampoco son la típicas botitas de bebé. Además son tan fáciles, que incluso yo las puedo terminar antes de que a mi niña le crezca el pie.

Ya antes de que naciera le tejí estas en rojo, pero como le quedaban algo grandes y casi toda la ropa que tiene es violeta (no sé cómo ha sucedido, pero la verdad es que es así) necesitabas unas nuevas. Estas en vez de cruzadas, van hechas unas merceditas, con un adorno de flor de fieltro rosa. Le tejí un par de vueltas más en la parte superior para que cierren mejor y no se le caigan. También hice más larga la parte de donde salen las tiras para sujetarlas. Pero no ha servido de mucho. Sara patalea mucho y no le duran puestas demasiado. Aún así, me encantan, aunque tenga que estar poniendoselas bien cada cinco minutos. Parece toda una mujercita con ellas.

Soy consciente de que hoy en día, si no sabes inglés, no vas a ningún lado. En mi trabajo es absolutamente necesario porque la mayoría de la información técnica de interés está escrita en inglés. También en mi ocio es importante porque desde que soy una friki de las series prefiero verlas en versión original (con subtítulos, por supuesto) a escucharlas con el monotono que usan los dobladores. No hay comparación.

Leo mucho en inglés por placer. La mayoría de mis blogs favoritos de punto y manualidades están escritos en esa lengua y todos los patrones que tejo también. De vez en cuando me gusta leer alguna novela sin traducir, y aunque no voy a decir que me entero perfectamente de todo, la disfruto de una manera diferente. Me sirve para aprender mucho y acabo con el libro lleno de marcas para ir a investigar palabras y frases desconocidas.

The Great Gatsby la tenía en mis estantería desde tiempos inmemoriales. Es una de esas ediciones de Penguin Books, baratas que compras en las ferias del libro cuando no sabes qué comprar. Había olvidado que andaba por ahí y en la última reordenación de la estantería apareció.

Me costó un poco al principio meterme con la historia. El no estar acostumbrada a leer literatura en inglés no ayudó mucho. Pero poco a poco se fue haciendo más fácil y al final estaba enganchada, deseando saber qué le pasa a Gatsby, Daisy y Nick.

En el libro se habla de la vida de la alta sociedad newyorkina durante los años veinte. Fiestas fastuosas, coches de lujo... La idea era divertirse al máximo. Cuenta una historia de sueños imposibles y amores frustrados. De nuevos ricos que pretenden integrarse en la alta en la alta sociedad aunque no siempre lo consiguen. Sin lugar a dudas, una experiencia interesante.

Top down felted

Afelpado

Todos mis últimos proyectos tienen una historia que contar detrás. Tardo tanto en tejerlos que les da tiempo a desarrollar toda una vida. En este caso, la historia no tiene un final feliz.

Compré la lana para este jersey en Rikes Wollmaus hace ya dos años. Fue la primera vez que compré lana por correo y fue el primer paquete que llegó a mi nueva casa. La lana es Tosca de Lang Yarns. Pretendía tejer con ella el French Market Yarn, pero como no es lana 100%, no estaba segura de que afieltraría. La idea de tejerlo se fue quedando atrás, sepultada entre otras muchas cosas que me fueron gustando y la lana permaneció almacenada.

El año pasado, casi al final del invierno se me ocurrió hacerme un chaleco con ella. Incluso llegué a montar los puntos, pero no terminaba de convencerme lo de tejer ochos con lana que cambia de color. Era demasiado trabajo para que los ochos se perdieran entre las variaciones del color. Como ya casi estaba la primavera ahí, volvió a quedarse almacenado.

Hasta este otoño en que en algún blog que no recuerdo vi algo parecido a la shopping tunic que se ha tejido Tania Ho y me di cuenta de que el diseño le venía genial a esa lana. Por desgracia, sólo tenía cuatro ovillos y con eso no habría suficiente.

Después de darle muchas vueltas a la cabeza, llegué a la conclusión de que la mejor idea era empezar el jersey por el cuello. De esta forma, podría tejer hasta que me quedara sin lana. Dudé mucho de si hacerle un cuello alto o no, pero la escasez de lana decidió por mí. Sin el cuello alto, no tenía idea de qué forma hacerle pero buscando un patrón de un jersey empezado desde el arriba me inspiré en este de Cosmicpluto.

En fin, ya tenía todos los elementos decididos, sólo faltaba ponerse a tejer y en cuanto terminé los pantalones de Sara monté los puntos y lo terminé en menos de dos semanas. Esto para mí es toda un record porque apenas tengo tiempo para tejer. Es sencillisimo de tejer: Tejido en redondo, divides en cuatro partes, dos para el delantero y la espalda y dos para las mangas. En vueltas alternas aumentas dos puntos en cada separación de cada una de las partes (es decir, ocho puntos en cada vuelta) hasta que tenga el tamaño adecuado. El hecho de tejerlo desde arriba facilita las cosas, porque puedes ir probandolo. También le hice algo de forma en la cintura, para que quedara más ajustado.

Lo estrené enseguida y lo manché. Con una niña pequeña es imposible llegar al final del día sin una mancha en la ropa. Como tenía una buena colección de jerseys por lavar, los puse en la lavadora, con el programa de la lana y poco centrifugado. Pero olvidé comprobar la temperatura y lo lavé a 50º. La mala noticia es que se quedó totalmente afelpado, la buena es que fue el único de los jerseys que se estropeó. Es gracioso que no tejiera el French Market Bag con esta lana porque no estuviera segura de si afieltraría. Parece que su destino era sin duda, acabar hecha fieltro.

[Libro] El mundo de Juan José Millás

Recuerdo cuando el planeta era un premio prestigioso. O al menos a mí me lo parecía. Cuando premiaban a Antonio Muñoz Molina o a Juan Marsé. Últimamente parece que se premia más a un autor que sea popular y que salga mucho en la tele que a uno que haga una buena novela. Este año me ha parecido muy escandaloso al premiar a Boris Izaguirre, un hombre al que se le conoce más por dar la nota allí donde va que por escribir. Aunque no he leido la novela, y lo mismo estoy equivocada y es una buena novela.

La que sí que he leido ha sido esta de Juan José Millás. Más que una novela es un libro de recuerdos, donde el autor nos va contando su infancia, un tanto dickeniana y cómo esta ha influido en lo que ha llegado a ser de mayor. La historia es un poco extraña, mezclando fantasía con realidad. El niño protagonista tiene una curiosa visión del mundo que le rodea.

Me resulta muy curioso el resentimiento que usan los niños de la postguerra para hablar de su niñez. Ya me chocó con el libro de Antonio Muñoz Molina, pero en este se vuelve a repetir. En cierto modo es normal: fueron años duros, de privaciones y represión. Pero he conocido a otra gente que también vivió esa época, también con privaciones y no la odian tanto. Claro que ellos no se han convertido en escritores.

Es la primera novela de Millás que he leido y la verdad es que no me ha enganchado como para leer más. El hecho de que sea autobiográfica y que el personaje no me caiga especialmente bien no ha ayudado mucho. Me parece demasiado prepotente y endiosado. De nuevo, uno de los libros que había rondando por la estantería, creo que mi estantería me está defraudando.

Pantalones de rayas

Pantalones de rayas

Desde que vi los pantalones que Alison le tejió a su niña, quise tejer unos. Después me quedé embarazada y desde que supe que tendría una niña, quise tejerlos. Sin embargo no fue hasta el mismo día en que me puse de parto que pude empezar a tejerlos. Después ha habido poco tiempo de tejer, y así he tardado casi dos meses en terminarlos. Por eso se han convertido en mi primer FO del año 2008.

Aunque me encantaban los de Alison, los tejí un poco a mi aire, para que no fueran tan anchos. Usé unos pantalones que tenía de Migue para comprobar la talla. Son para unos tres meses aproximadamente. Aunque dejé de tejer antes de que alcazaran la misma longitud que la muestra, tienen un talle altísimo y casi le llegan a los sobacos. En el fondo no está mal, porque le abrigan muchísimo y viene bien para estos días de frío.

En vez de tejerle un borde de punto bobo, le tejí unos picos que los hacen más femeninos. En la cintura le puse una goma gruesa flojita, para evitar los cordones, que son un rollo cuando hay que cambiar muchas veces al día el pañal.

Usé lana Pure Wool DK de Rowan, de la que compré unos cuantos ovillos para tejerle cositas a Sara. Cada cosa que tejo con ella hace que me guste más, así que ya que se me ha terminado, estoy pensando en pedir otros cuantos ovillos para tejer más cositas. Esta está comprada en Get Knitted!, que tienen un servicio magnífico.

Descubrí a Isabel Allende por casualidad: No sé cómo, llego a mis manos "La Casa de los Espíritus" y me lo devoré de un tirón en un viaje hasta Toledo. Me encantó y me quedé prendada de la historia que contaba. Después siguieron "Eva Luna", "El viaje infinito" y muchos más, aunque ninguno me gustó tanto como el primero. Cuando leí "Paula", ya empecé a cansarme de releer por enésima vez la vida y milagros de esta mujer. Y para mí fue el colmo "Hija de la fortuna", una nueva historia para las mismas anécdotas contadas mil veces.

Con Isabel Allende siempre me queda la duda de cuantas veces volverá a contar a su vida en sus libros y cuantas veces más se lo publicarán. En "Mi país inventado", con la excusa de la nostalgia por su país lo vuelve a hacer. Vuelve a contar la historia de la carta que le escribió a su abuelo cuando agonizaba, vuelve a contar su exilio y sus muchos viajes durante la niñez.

La primera parte de este libro se me hizo especialmente pesada porque se dedica a describir todos los vicios de sus compatriotas. No creo que los chilenos queden demasiado contentos con la imagen que tiene esta mujer de ellos. Supongo que por eso, a lo largo del libro deja bien sentado que hace mucho tiempo que no vive allí y que sólo va de vez en cuando de visita. También se justifica diciendo que no está segura de que las cosas sean así, de ahí lo de "Mi país inventado".

La única parte que me resultó interesante fue su narración del golpe de estado a Allende. Habla de la gente normal, de que no se terminaba de creer lo que estaba pasando y eso, al final, le hizo tener que salir por piernas de su país. Es interesante ver cómo el tiempo le ha dado perspectiva, aún sin justificar en ningún caso a los golpistas.

En definitiva, otro libro más de los que andaban perdidos por la estantería y que no hubiera pasado nada si hubieran seguido perdidos. Estoy empezando a sospechar que si esos libros están arrumbados será por algo... Ah, por cierto... este es el primer libro del 2008.

Tejiendo el 2007

2007 knitting

Ciertamente, ha sido un año productivo... y eso sin contar la llegada de Sara.

Curiosa vida de los proyectos

Lizard Cushion

Desde que ví esta manta en el knitty del otoño de 2006 sentí curiosidad por cómo estaba tejido cada cuadrito. Como no era cuestión de empezar otra manta, ya que tengo una a medias y la colaborativa pendiente de coser, se me ocurrió hacer este cojín. Está tejido en lana Katia Mexico y cumple una de mis premisas a la hora de empezar a tejer: aprender cada vez algo nuevo. En este caso, el cuadrito está tejido con pasadas cortas que es lo que hace el efecto de burbuja en la lana.

Empecé a tejerlo el año pasado por estas fecha. La idea era regalarlo, pero después me pareció que un cojín no era un regalo adecuado. Así que lo dejé aparcado, también porque me daba pereza coser la funda. En el verano pasé por una tienda de retales a comprar cualquier cosa y encontré esta loneta verde y también ánimos para coser a mano la funda y el cierre con velcro. Los sofás de casa son de color azul, así que este cojín no pegaba para nada con ellos. Y siguió aparcado otra temporada. A finales del verano mi suegro terminó de restaurarme dos mecedoras que eran de mi abuela y de su hermana y les puso la tela que se ve en la foto. Pero no fue hasta hace poco que me dí cuenta de que el cojín quedaba genial sobre las mecedoras. Aún así ha estado otros cuantos meses descansando por ahí, en espera de tener un ratito para ponerle el relleno.

Este es el último de los proyectos del año pasado que me quedaba por enseñar por aquí. A pesar de todo, ha sido un año productivo. El hecho de estar enganchada a tantas series hace que teja más. Al final del día, si no tejo un ratito, me quedo dormida con los créditos de inicio. Desde que nació Sara, tengo poquísimo tiempo para tejer, aún así, algunas noches me quedo hasta las tantas para tejer un par de vueltas. Me relaja mucho y me conecta con la persona que hay dentro de mí después de interminables jornadas de intensiva maternidad.

La fiebre del heno de Stanislaw Lem

Este es otro de esos libros que andaba por la estantería y cogí porque no tenía nada mejor a la mano. En este caso lo elegí porque me encantaron las historias de Ijon Tichy y Solaris (a pesar de su final abrupto) escritas por el mismo autor.

La historia de este libro trata de un antiguo astronauta al que se le encarga que investigue la muerte de unos hombres sucedida es extrañas circunstancias. Ni siquiera se sabe si es una serie de crímenes o una serie de casualidades. Se elige a este personaje porque encaja en el perfil que definen los muertos, entre otras características, padecer la fiebre del heno.

El libro es bastante entretenido porque durante toda la trama te plantea la duda de si serán muertes accidentales o un asesino muy concienzudo. Tan sólo se me hizo pesado en un momento en que relata las circunstancias de la muerte de un montón de casos. En ese momento se te llega a hacer un poco pesado tanto detalle y se te confunden los nombres, más en mi caso que suelo leer poquito cada vez.

Cuando lo cogí pensaba que sería más un libro de ciencia ficción, pero aunque se describen algunos objetos que podrían ser futuristas, es algo totalmente circustancial y el libro podría estar ambientado en cualquier época. A veces incluso, da la sensación de situarse en un pasado cercano, imagino que viene condicionado por la época en la que vivía el autor.

Si quieres leer una buena crítica, mucho mejor expresada y fundada que la mía, pasate por C, el hijo de Cyberdark